Autor: Jorge Ortega
Serie: -
Género: Policíaco, novela negra
Editorial: Grijalbo
Páginas: 253
Un crimen aparentemente simple. Una ciudad pequeña y llena de secretos. Un policía demasiado sagaz para la España del franquismo.
Cuando la ley no era igual para todos, encontrar al culpable podía ser un grave problema…
Cuenca, años sesenta. El día que aparece el cadáver de un vecino conocido como el Legionario, las miradas se dirigen hacia el tipo con quien tuvo una fuerte discusión la noche anterior y que ahora ha huido de la ciudad.
Se trata de un asunto sin complicaciones, según todo el mundo, pero el brigada Andrés Valencia tiene el mal hábito de cuestionar lo más un rasgo peligroso en una España inmersa en la dictadura. Por este motivo, lo que parecía un caso resuelto se va enredando poco a poco mientras el policía se esfuerza por desentrañar la verdad… Aunque esto signifique poner en duda el relato oficial.
Con una prosa directa y un profundo conocimiento de la época, Jorge Ortega nos presenta a un protagonista inolvidable al tiempo que nos ofrece un agudo retrato de la España franquista.
Valoración: ⭐⭐⭐⭐⭐
La historia se desarrolla en Cuenca, en los años sesenta, en plena dictadura de Franco. Ha aparecido el cadáver de un hombre, antiguo legionario, y los testigos sitúan a un vecino saliendo de la casa. Se trata de un vecino con el que el fallecido había tenido una violenta discusión horas antes. Todo parece indicar quién es el culpable, sobre todo si este ha huido. Pero el brigada de la Guardia Civil Andrés Valencia no lo tiene tan claro; aunque sea por llevar la contraria al oficial al mando de la zona.
La trama parece sencilla, un clásico, pero está muy bien llevada, con giros y resoluciones sorprendentes en algún caso, si no en el por qué, sí en el cómo. No hay engaños ni subterfugios del autor para "timar" a los lectores, si no un caso con distintas ramificaciones, posibilidades y un policía que sabe seguir su intuición. El libro está narrado en primera persona desde el punto de vista del protagonista, por lo que vamos avanzando en la investigación al mismo tiempo que él nos lo cuenta. No hay narrador omnisciente, ni nadie que nos cuente que pasa detrás de las puertas.
La ambientación está muy lograda. El autor se ha pateado Cuenca de arriba abajo, y es que a poco que leas un par de veces este libro, te conoces parte del callejero de la ciudad. Y no solo la ambientación física, sino también la social. Esos desayunos de puro y copa, los bares llenos de humo y chascarrillos, las mujeres metidas en casa... Y el seiscientos, un coche que en aquellos años era todo un lujo para muchos.
Con respecto a los personajes, el protagonista se lleva la palma. Es un guardia civil fuera de lo común, sobre todo en aquella época. Crítico con todo, cínico con la mayor parte, tiene un humor muy afilado, que se burla de todos y de todos, incluso de si mismo. Y es que si algo define al protagonista es su retranca, ese humor negro español, y que en este libro funciona muy, pero que muy bien.
He disfrutado muchísimo de su lectura, me he reído (para mis adentros, sin llamar la atención del público presente) con la retranca del protagonista, he sufrido por Nacho y he sentido la tensión del caso hasta el último suspiro. Me ha gustado tanto que ya me he comprado (pero en digital) otro libro del autor con el mismo protagonista, "En mis manos levanto una tormenta". Esperemos que cuente el caso del que hace referencia aquí, cuando conoció a Paz.
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