Autor: Ana María Borrás
Serie: Mary Willbron 01
Género: Thriller, IIGM
Editorial: Autoeditado
Páginas: 372
Una crítica de arte inglés muy valorada. Mary Willbron, divorciada y afincada desde hace más de dos décadas en Nueva York, viaja a Londres en abril de 1939 para asistir a una subasta. Allí le sorprende la muerte de su padre y la realidad de la situación de preguerra en Europa. En Londres, se ve reclutada por el MI5 para llevar a cabo una investigación aprovechando sus conocimientos. El desarrollo de los acontecimientos lleva a Mary hasta Lucerna y Viena, donde vivirá una peligrosa aventura. La subasta del Führer está basada en hechos históricos y personajes reales, aunque en este relato se presentan novelados. De la mano de su protagonista, Mary, que articula su relato en torno a la costumbre inglesa de tomar el té, el lector puede vivir también la aventura en la que esta amante del arte y del cine de la época se ve envuelta en la convulsa Europa de preguerra.
Valoración: ⭐⭐⭐⭐
1939. Mary Willbron es una galerista y crítica de arte de mediana edad, divorciada, que viaja desde Nueva York a Londres para asistir a una subasta. Le sorprende el ambiente tenso, preocupado, de pre-guerra que se respira, algo que en Nueva York no se notaba. Cuando en el funeral de su padre le contacta el MI5, poco se podía imaginar que su profesión la convertiría en el espía perfecto para acudir a una terrible subasta que se iba a a celebrar en Lucerna (Suiza): la venta a precios irrisorios de lo que el régimen nazi llamaba arte degenerado.
El “arte degenerado” (Entartete Kunst) fue la etiqueta que el régimen nazi utilizó para condenar, prohibir y ridiculizar el arte moderno, al que consideraba una amenaza racial, moral y política para su proyecto ideológico. Bajo esta categoría entraron prácticamente todas las vanguardias: expresionismo, cubismo, surrealismo, …. Artistas como Kandinsky, Klee, Kirchner, Beckmann, Kokoschka, Feininger y muchos otros fueron incluidos en listas negras. Y por supuesto los artistas no arios, judíos, de color....
El año en que transcurre esta historia, 1939, es un año convulso. En el momento en que Mary Willbron llega a Europa aun no ha empezado la guerra, pero su proximidad se masca en el aire. En Reino Unido Chamberlain y su gobierno están haciendo lo posible (en términos diplomáticos) para evitar que Hitler provoque otra guerra. Todos tienen aun en la memoria el horror de la I Guerra Mundial, la entonces llamada Gran Guerra. Al mismo tiempo, el MI5 se está preparando para lo que saben una guerra inevitable, luchando contra la infiltración nazi en la sociedad inglesa. Y es que, si, en la muy democrática y real sociedad británica, también los nazis tenían apoyos políticos y sociales. Como dije en mi anterior reseña de La llave de Sarah, el antisemitismo no se limitaba a la Alemania nazi.
La polémica subasta se celebra en Lucerna, Suiza. País eternamente neutral, pero que lleva esa neutralidad a extremos en mi opinión poco éticos. Los paraísos fiscales/neutrales como Suiza son caldo de cultivo de grandes estafas, robos y crímenes. Nunca sabremos cuantos secretos y cuanto dolor guardan las cuentas secretas en los bancos helvéticos. Además de convertirse en punto de encuentro y desencuentro de los espías de todos los bandos, como también pasaría en Portugal o incluso España.
El otro gran escenario de este libro es Viena, Austria, donde la protagonista viaja para salvar unos cuadros de la quema nazi. Tras el Anschluss, la anexión de Austria a Alemania en 1938, Viena ha dejado de ser la ciudad elegante y cosmopolita que era para convertirse en un infierno nazi: controles militares en cada esquina, judíos perseguidos y deportados, arte destruido, y un ambiente opresivo difícil de respirar para alguien que valora la libertad y la democracia. Si en el libro La llave de Sarah hablaba del colaboracionismo institucional en Francia, el de Austria se lleva la palma. Francia tenia la excusa de haber sido invadido en una guerra, relámpago sí, pero guerra. Austria en cambio fue anexionada pacíficamente y en las calles hubo algaradas, vítores y aplausos al salvador alemán. No quiere esto decir que todos los austríacos fueran nazis ni apoyaran el Anschluss, pero tampoco se puede negar que muchos de los altos mandos y criminales de guerra eran de origen austríaco, al igual que Hitler, y que las instituciones austríacas implantaron con rigor extremo las normas nazis. Algo que después de la guerra han intentado tapar o negar, alegando haber sido invadidos.
¿Por qué hablo tanto de la ambientación histórica del libro? Porque para mí esta es la verdadera trama de la historia de Mary Willbron. No su viaje a Suiza, ni su trabajo de espía, sino mostrarnos cual era el ambiente político y social de la época en las tres localizaciones: Reino Unido, Suiza y Austria.
Recibí este libro en un sorteo celebrado en Instagram por Roger Núñez (@rogerescritor) de un ejemplar de este libro firmado por la autora. Cuando me apunté al sorteo, no sabía casi nada del libro, pero su lectura ha resultado muy interesante y la he disfrutado mucho. Ha sido una lectura pausada, pero no lenta. Me he enfadado, me he reído y he tenido que morderme la lengua en algún momento.
Como nota curiosa, el título de cada capítulo gira en torno al té, el famoso te inglés. Ya la misma autora en la nota final indica que al principio el libro se iba a titular A las cinco tomamos el te. El cambio del título al actual lo entiendo, es práctico y llama la atención sobre el tema del libro: el arte y los nazis. Aunque ¿tal vez se podría haber titulado algo así como Te a las cinco con el Führer?
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