domingo, 1 de marzo de 2026

"Mary Willbron: la subasta del Führer" de Ana María Borrás


Título: Mary Willbron: la subasta del Führer
Serie: Mary Willbron 01
Género: Thriller, IIGM
Editorial: Autoeditado
Páginas: 372

Una crítica de arte inglés muy valorada. Mary Willbron, divorciada y afincada desde hace más de dos décadas en Nueva York, viaja a Londres en abril de 1939 para asistir a una subasta. Allí le sorprende la muerte de su padre y la realidad de la situación de preguerra en Europa. En Londres, se ve reclutada por el MI5 para llevar a cabo una investigación aprovechando sus conocimientos. El desarrollo de los acontecimientos lleva a Mary hasta Lucerna y Viena, donde vivirá una peligrosa aventura. La subasta del Führer está basada en hechos históricos y personajes reales, aunque en este relato se presentan novelados. De la mano de su protagonista, Mary, que articula su relato en torno a la costumbre inglesa de tomar el té, el lector puede vivir también la aventura en la que esta amante del arte y del cine de la época se ve envuelta en la convulsa Europa de preguerra.

Valoración: ⭐⭐⭐⭐

1939. Mary Willbron es una galerista y crítica de arte de mediana edad, divorciada, que viaja desde Nueva York a Londres para asistir a una subasta. Le sorprende el ambiente tenso, preocupado, de pre-guerra que se respira, algo que en Nueva York no se notaba. Cuando en el funeral de su padre le contacta el MI5, poco se podía imaginar que su profesión la convertiría en el espía perfecto para acudir a una terrible subasta que se iba a a celebrar en Lucerna (Suiza): la venta a precios irrisorios de lo que el régimen nazi llamaba arte degenerado. 

El “arte degenerado” (Entartete Kunst) fue la etiqueta que el régimen nazi utilizó para condenar, prohibir y ridiculizar el arte moderno, al que consideraba una amenaza racial, moral y política para su proyecto ideológico. Bajo esta categoría entraron prácticamente todas las vanguardias: expresionismo, cubismo, surrealismo, …. Artistas como Kandinsky, Klee, Kirchner, Beckmann, Kokoschka, Feininger y muchos otros fueron incluidos en listas negras. Y por supuesto los artistas no arios, judíos, de color....

El año en que transcurre esta historia, 1939, es un año convulso. En el momento en que Mary Willbron llega a Europa aun no ha empezado la guerra, pero su proximidad se masca en el aire. En Reino Unido Chamberlain y su gobierno están haciendo lo posible (en términos diplomáticos) para evitar que Hitler provoque otra guerra. Todos tienen aun en la memoria el horror de la I Guerra Mundial, la entonces llamada Gran Guerra. Al mismo tiempo, el MI5 se está preparando para lo que saben una guerra inevitable, luchando contra la infiltración nazi en la sociedad inglesa. Y es que, si, en la muy democrática y real sociedad británica, también los nazis tenían apoyos políticos y sociales. Como dije en mi anterior reseña de La llave de Sarah, el antisemitismo no se limitaba a la Alemania nazi. 

La polémica subasta se celebra en Lucerna, Suiza. País eternamente neutral, pero que lleva esa neutralidad a extremos en mi opinión poco éticos. Los paraísos fiscales/neutrales como Suiza son caldo de cultivo de grandes estafas, robos y crímenes. Nunca sabremos cuantos secretos y cuanto dolor guardan las cuentas secretas en los bancos helvéticos. Además de convertirse en punto de encuentro y desencuentro de los espías de todos los bandos, como también pasaría en Portugal o incluso España.

El otro gran escenario de este libro es Viena, Austria, donde la protagonista viaja para salvar unos cuadros de la quema nazi. Tras el Anschluss, la anexión de Austria a Alemania en 1938, Viena ha dejado de ser la ciudad elegante y cosmopolita que era para convertirse en un infierno nazi: controles militares en cada esquina, judíos perseguidos y deportados, arte destruido, y un ambiente opresivo difícil de respirar para alguien que valora la libertad y la democracia. Si en el libro La llave de Sarah hablaba del colaboracionismo institucional en Francia, el de Austria se lleva la palma. Francia tenia la excusa de haber sido invadido en una guerra, relámpago sí, pero guerra. Austria en cambio fue anexionada pacíficamente y en las calles hubo algaradas, vítores y aplausos al salvador alemán. No quiere esto decir que todos los austríacos fueran nazis ni apoyaran el Anschluss, pero tampoco se puede negar que muchos de los altos mandos y criminales de guerra eran de origen austríaco, al igual que Hitler, y que las instituciones austríacas implantaron con rigor extremo las normas nazis. Algo que después de la guerra han intentado tapar o negar, alegando haber sido invadidos. 

¿Por qué hablo tanto de la ambientación histórica del libro? Porque para mí esta es la verdadera trama de la historia de Mary Willbron. No su viaje a Suiza, ni su trabajo de espía, sino mostrarnos cual era el ambiente político y social de la época en las tres localizaciones: Reino Unido, Suiza y Austria.

Recibí este libro en un sorteo celebrado en Instagram por Roger Núñez (@rogerescritor) de un ejemplar de este libro firmado por la autora. Cuando me apunté al sorteo, no sabía casi nada del libro, pero su lectura ha resultado muy interesante y la he disfrutado mucho. Ha sido una lectura pausada, pero no lenta. Me he enfadado, me he reído y he tenido que morderme la lengua en algún momento.

Como nota curiosa, el título de cada capítulo gira en torno al té, el famoso te inglés. Ya la misma autora en la nota final indica que al principio el libro se iba a titular A las cinco tomamos el te. El cambio del título al actual lo entiendo, es práctico y llama la atención sobre el tema del libro: el arte y los nazis. Aunque ¿tal vez se podría haber titulado algo así como Te a las cinco con el Führer?

"Las mariposas también vuelan" de Marta Estrada

Serie: -
Género: Narrativa
Editorial: Obliquas
Páginas: 160

En la Esplugas postfranquista, tres años después de la muerte del Dictador, Marina, un niña de once años con graves problemas de visión, y Pablo, de doce, hijo de un guardia civil autoritario y fascista, entablan una tierna amistad que los ayudará a protegerse de las hostilidades del mundo real. A escondidas de los matones del colegio, él le enseñará a ella los poderes de la imaginación, y ella a él a vivir la vida sin miedo. En una de sus aventuras descubrirán una carta que pondrá en jaque la estabilidad familiar de Pablo.
Las mariposas también vuelan es una preciosa y a la vez dura historia de amistad en el contexto de una sociedad heredera de las peores infamias educacionales y culturales que ha conocido nuestro país.

Valoración: ⭐⭐⛅

Año 1978, Esplugas, Barcelona. Marina, una niña de once años, no puede salir al recreo, por lo que se queda dentro del recinto, sola, mientras todos los demás niños salen a jugar. El motivo: un problema de salud que no se sabe hasta casi el final del libro. La consecuencia de este aislamiento es que es la paria de la clase, víctima de las burlas y de los matones, los ahora llamados bullies. Pablo, de doce años, es un niño tímido, introvertido, sensible, lo que no le gusta nada a su padre, un autoritario guardia civil de la vieja escuela (bueno en 1978, no tan vieja) que le intenta endurecer a base de correazos. Ambos niños se conocen en la biblioteca del colegio y su amistad será su mutua tabla de salvación.

La sinopsis pintaba bien, un libro de amistad, de circunstancias duras. Pero para mi gusto la autora se ha liado a la hora de endurecer dichas circunstancias. Si es que solo les faltaba desarrollar un cáncer o quedarse en silla de ruedas o..... Demasiado melodrama, circunstancias demasiado duras, demasiado llevado al límite,... para solucionarlo todo en una sola página.

"La llave de Sarah" de Tatiana de Rosnay

Serie: -
Género: Narrativa, Histórica, IIGM
Editorial: Suma
Páginas: 350

La epopeya de una niña judía por salvar a su hermano se convertirá en un ejemplo a seguir para quienes han vivido marcados por el peso de la culpa.

La verdad siempre encuentra la luz.

París, julio de 1942. Las autoridades arrestan a 13.000 judíos ante la mirada de los parisinos, que guardan silencio por miedo, indiferencia o simple interés, pues esperan ocupar las viviendas vacías.

El pequeño Michel se oculta en un armario para huir de la redada. Su hermana Sarah cierra la puerta para protegerle y se guarda la llave, pensando que va a regresar en unas horas. Sin embargo, el destino de los Starzynski es protagonizar una de las páginas más tristes de la historia. Los gendarmes confinan a los miles de detenidos durante cinco días en el Velódromo de Invierno, cerca de la Torre Eiffel, sin comida ni agua. Después envían a las familias a un campo de concentración francés, donde los separan como paso previo a su posterior traslado a Auschwitz.

París, mayo de 2002. Julia Jarmond, una periodista norteamericana afincada en Francia desde hace veinte años, recibe el encargo de preparar un reportaje con ocasión del sexagésimo aniversario de la redada. La reportera reconstruye el itinerario de los Starzynski y la lucha denodada de Sarah por salvar a su hermano, pero lo último que puede imaginar es que la investigación le conduzca hasta los Tézac, la familia de su marido.

La llave de Sarah abre, entre otras cosas, la puerta de la redención.

La crítica ha dicho...
«Un viaje estremecedor hacia los horrores del nazismo y el colaboracionismo de los franceses.»

Valoración: ⭐⭐⭐⭐⭐

Este libro cuenta dos historias ambientadas en París. Dos historias que se encuentran separadas en el tiempo por más de cincuenta años, pero que aun así se entrelazan de forma inesperada. Y es que ya lo dice el proverbio chino: Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse. El hilo puede estirarse o enredarse, pero nunca romperse.

En 1942 la policía francesa ordena la detención de más de 13.000 judíos (hombres, mujeres y niños), que son encerrados en pésimas condiciones en el Velódromo de Invierno (Vel d’Hiv) para posteriormente ser deportados a Auschwitz. Entre ellos se encuentra la familia Starzynski, el matrimonio y su hija Sarah, de diez años. En casa escondido en el armario se ha quedado el pequeño Michel, y es Sarah la que tienen la llave para abrir la puerta de este recinto camuflado en la pared.

En 2002, la periodista Julia Jarmond es encomendada la tarea de preparar un reportaje sobre Vel d’Hiv en su sexagésimo aniversario. Impresionada por esta historia, que la mayoría de franceses parece ignorar, se obsesiona en especial con el caso de Sarah; máxime cuando en la investigación parece que la familia de su marido está relacionada de forma trágica con el caso. Julia deberá enfrentarse al negacionismo, al rechazo, y deberá superar obstáculos personales para lograr su objetivo: encontrar a Sarah.

Cuando en 2010 se publicó este libro, me fue recomendado por varias personas, pero no me decidí a leerlo. Más tarde sacaron una película, protagonizada por Kristin Scott Thomas, que tampoco vi. Pero este año, por fin, me he decidido a leerlo y ha resultado una lectura muy emotiva, que me ha tocado el corazón. 

Los personajes de Sarah y Julia nos emocionan, se cuelan en nuestros pensamientos. El lector sufre con Sarah, está deseando que logre escapar, que sobreviva, que encuentre a Michel. Sufre, se emociona, siente su miedo y su dolor. Con Julia el sentimiento es más cercano, sus problemas son más "cotidianos" y por eso también nos identificamos con ella. 

La trama en dos escenarios temporales tan dispares está muy bien hilada. La autora consigue que no nos perdamos con los cambios de escenario, cosa harto difícil. Y ambas tramas se van entrelazando hasta llegar a un nexo común que es el clímax de la historia de Sarah y Julia.

La ambientación está muy lograda. En el pasado, visto desde el punto de vista de la niña, conocemos de primera mano el horror de las primeras noches en el velódromo, sin agua, sin comida, sin baño: la pesadilla del campo de concentración a la espera de los temidos trenes (algo que el lector sabe, pero que la niña no se imagina). En el presente, la vida moderna, los parisinos tan suyos, tan orgullosos, que desconocen su propio pasado y niegan el colaboracionismo institucional. Y es que... los que arrestaron sumariamente a todos esos judíos (repito, hombres, mujeres y niños, sobre todo niños) fueron policías franceses. Los mismos policías que días antes ayudaban a esos niños a cruzar las calles. Esta es una parte de la historia que cuesta reconocer: el antisemitismo, la barbarie, no fue solo de los nazis alemanes. Hubo colaboracionistas, institucionales, personales, en muchos países ocupados. Algunos por miedo, sí; pero otros, muchos, por convicción o ambición. Y muy pocos, ahora, reconocen este hecho y entonan el mea culpa.