sábado, 15 de septiembre de 2018

"Los crímenes azules" de Enrique Laso

Los cadáveres de dos jóvenes hallados en la orilla de un lago de forma casi simultánea. Un condado cuyos habitantes guardan oscuros secretos. Un prometedor agente especial de la Unidad de Análisis de Conducta del FBI asignado al caso. Un crimen similar acaecido casi dos décadas antes... Enrique Laso nos deslumbra con su primera incursión en el género policíaco con una novela inquietante, cargada de suspense y misterio.
Tras vender cientos de miles de copias de sus libros en todo el mundo gracias al éxito de títulos como o Desde el infierno, Laso regresa con una novela fascinante que te agarra desde la primera página y que te mantiene atado a ella hasta su deslumbrante final.


Primer libro protagonizado por el criminalista del FBI Ethan Brush, nos encontramos con un investigador bisoño, más centrado en sus problemas personales que en el caso en sí, que se cree superior a todos y no acepta el valor de la experiencia y del trabajo en equipo hasta que le da en la cara.

Ethan Brush es un criminólogo recién salido de la academia del FBI, que tras un fulgurante éxito en su primer caso, se encuentra en un pueblecito de "mala muerte" con un caso que parece que no es capaz de resolver. Una joven promesa más centrada en sí mismo que en el caso, que no sabe trabajar en equipo y se cree superior a los agentes locales, a los que considera pueblerinos.

Creo que no se ha notado nada que le he cogido manía, tirria, casi odio al protagonista. No se ha notado nada de nada. Y es que me he pasado el 90% del libro "gritándole" quién es el asesino y cuál es el móvil. Una cosa es que intuyas quien es pero la historia te envuelva tanto que no te impide disfrutar el libro. En este caso, me daban ganas de darle de cachetadas a ver si despertaba; ¡qué estaba clarísimo!

Y con la historia personal me ha acabado de rematar. Me ha parecido demasiado "pastel", demasiado sentimiento, y una resolución (de ese tema, quiero decir) un tanto "ñoña". Es la típica escena de libros infantiles/juveniles de los de Enid Blyton, y como que me chirriaba.

Eso sí, el autor ha conseguido despertar emociones en esta lectora, negativas pero emociones al fin y al cabo. Quiero creer que es lo que quería hacer: mostrar un investigador inmaduro que necesita que le golpeen la cara (metafóricamente) para madurar no sólo como agente sino como persona.

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