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miércoles, 5 de agosto de 2015

"Don Quijote de la Mancha" de Miguel de Cervantes

Cervantes escribió el Quijote con la intención de parodiar los libros de caballerías, que consideraba simples sartas de disparates desprovistas de todo interés. Para conseguir su propósito, ideó la historia de un hidalgo aldeano que enloquece de tanto leer las inverosímiles hazañas de héroes como Amadís y Palmerín, y que, al igual que los caballeros andantes, se echa a los caminos con el noble afán de ayudar a los necesitados. En compañía del afable y crédulo Sancho Panza, don Quijote participa en una serie de delirantes aventuras que provocan la hilaridad del lector. Sin embargo, el Quijote es mucho más que una simple novela humorística, pues constituye una lección magistral sobre la grandeza y la miseria de la condición humana. De la mano de un héroe que obra como un loco pero que a menudo razona con admirable cordura, Cervantes nos revela la importancia de los ideales, nos ilustra sobre el valor de la libertad y la justicia, nos advierte de que no siempre es fácil distinguir la realidad de la apariencia y nos anima a creer en una literatura que, al tiempo que nos distrae, nos enseña a vivir y nos ilumina el espíritu.


Obligada por uno de los retos, que pedía leer un libro que no se leyó en la escuela (cuando se tenía que hacer), por fin me he leído este mamotreto.

Lo siento, sé que es un sacrilegio pero es superior a mis fuerzas. Todos los años lo empiezo, pero no consigo avanzar. Este año a base de voluntad, mala leche y "sufrimiento" lo he conseguido; a trozos, simultaneándolo con otros, pero lo conseguí.

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