martes, 1 de septiembre de 2026

"Dorayaki" de Durian Sukagawa


Título: Dorayaki
Autor: Durian Sukegawa
Serie: -
Género: narrativa
Formato: ebook
Idioma: español
Editorial: Chai Editora
Páginas: 200

Una historia universal e inolvidable de amistad entre dos generaciones donde la cocina y las recetas concilian el Japón tradicional con el moderno.

Sentaro, un joven solitario, pasa los días trabajando en una pequeña tienda de pasteles dorayakis con un árbol de cerezo en frente. Una tarde conoce a Tokue, una anciana un poco excéntrica que prepara una pasta de judías azuki excepcional. Ella comienza a enseñarle la manera precisa de preparar esa pasta y, de a poco, el vínculo entre ellos se convierte en una inesperada y entrañable amistad.

El paso del tiempo acompasado con los cambios en la naturaleza, la belleza de lo pequeño, las marcas que dejan las heridas del pasado, la forma en que las personas lidian con la injusticia y el mal, la posibilidad de encontrar algún consuelo en realizar tareas cotidianas con absoluta dedicación: la prosa de Sukegawa aborda todo esto con sutileza en una historia sencilla y profunda.

Dorayaki, traducida por primera vez al español, ha conmovido a miles de personas de todo el mundo. Es la novela en que se inspiró la película Una pastelería en Tokio de Naomi Kawase.

Valoración: ⭐⭐⭐⭐

Sentaro trabaja en una pequeña tienda de dorayakis muy a su pesar. No le gusta el dulce, no le gusta su vida y solo aguanta el día a día para pagar una deuda que parece no terminar nunca. Su rutina es gris, mecánica, sin ilusión. Hasta que un día aparece Tokue, una anciana que le pide trabajo.

Sentaro duda: el negocio va mal, Tokue es mayor y sus manos están deformadas. Pero, quizá por pena o quizá porque no sabe decir que no a una anciana tan insistente, decide contratarla unas horas para preparar el an, la pasta dulce que rellena los pastelitos.


A partir de ahí, la novela se transforma en una lección silenciosa. Igual que Sentaro, gracias a Tokue aprendemos a disfrutar de las pequeñas cosas, a detenernos, a escuchar, a vivir el momento. Tokue le recuerda —y nos recuerda— que no nacimos para servir a la sociedad como piezas de un engranaje, sino para ver, escuchar y dar sentido. Que el valor de una vida no depende de su productividad. Que nosotros damos sentido a los demás, y los demás nos lo dan a nosotros.

Su presencia, tan serena y tan luminosa, abre una grieta en la rutina de Sentaro y deja entrar algo que él creía perdido: la posibilidad de una vida distinta.

Pero la novela también muestra una realidad dura que desconocía: la historia de los enfermos de lepra en Japón y el terrible trato que sufrieron. Hasta finales de los años noventa, las personas diagnosticadas con la enfermedad de Hansen —o simplemente sospechosas de tenerla, incluso mendigos sin diagnóstico— eran encerradas en sanatorios‑lazaretos de los que no podían salir jamás, aunque estuvieran curadas. Una vida entera confinada por miedo, ignorancia y estigma.

Ha sido una lectura interesante, emotiva y muy humana. Una historia que combina la delicadeza de los pequeños gestos con una denuncia social que golpea fuerte. Sukegawa escribe con sencillez, pero lo que cuenta se queda contigo: la dignidad, la escucha, la memoria, la posibilidad de encontrar sentido incluso cuando el mundo insiste en negártelo.